La mirada de soslayo, la duda, la inseguridad de estar haciendo lo correcto... Estas han sido, en su mayoría, las primeras reacciones a cada propuesta de ARRECHO. Con el tiempo los incrédulos se han convertido, los que dudaban ahora tienen fe y los inseguros toman la iniciativa. Ahora bien, este cambio no era imposible manteniéndose dentro de los linderos del rock pesado, pero lanzar un puñado de temas acústicos, con letras incómodas y programar un concierto en medio de una coyontura política y económica adversa parecía un riesgo inútil... Pero no lo fue.
Este quizá haya sido el mejor concierto que hemos vivido por varias razones:
1- Compartimos con nuestro público, que es nuestra familia, algo más de una hora de diversión entre música, chistes malos, obsequios y uno que otro buen trago de ARRECHO.
2- Probamos que los conciertos tempranos son viables.
3- Demostramos que el público venezolano está abierto a propuestas novedosas y arriesgadas.
4- Convencimos a otro grupo de personas que nunca han escuchado rock de que este estilo es más de lo que parece.
Para nosotros hacer música es un reto personal que compartimos con el público ciegamente. Por eso, la respuesta que recibimos el pasado 4 de Agosto es, más que un logro, un compromiso con el cual nos obligamos a seguir apoyando a nuestros seguidores ética y emocionalmente, sin pedirles otra cosa que disfrutar.
Como todo en la vida, esto no es resultado del esfuerzo de una sola persona sino del trabajo en equipo de gente comprometida. Desde aquí, el mayor de los agradecimientos a:
Y, sobre todo, a cada uno de quienes estuvieron allí inspirándonos a seguir produciendo. ¡Ustedes son lo más Arrecho!